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CAPITALISMO [


Para comenzar a hablar del Capitalismo es necesario explicar su extensión en la historia, ya que la historia es la ciencia que debe llevarnos a nuestra formación como humanidad, la que nos dice cuales han sido nuestros errores para no volver a caer en ellos, aunque como intentaré expresar en este artículo el Capitalismo no ha sido un error.
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El Capitalismo es un sistema con bases anteriores a lo que la mayoría de la gente afirma, es decir, la revolución industrial. Encontramos formas de organización capitalista ya en la antigua Babilonia y Siria así como en las grandes ciudades del oriente alejandrino en el Imperio Romano, pero lo que marcó de algún modo el inicio del capitalismo en el siglo XVIII fueron las grandes fortunas amasadas gracias al comercio al final de la Edad Media, lo que llamamos la época mercantilista, además del desarrollo del sistema financiero acaecido en el siglo XVI . Estos siglos conocieron lo que podemos llamar un Capitalismo primitivo que coexistía en cierto modo con el sistema feudal. Será a partir de la Revolución Industrial, tras varios siglos de preparación y experiencia más o menos extendida cuando realmente podamos llamar a este sistema Capitalismo, con la libertad como máxima.
He de autodefinirme como un defensor del sistema capitalista en toda su extensión y no del sistema capitalista inicial o el actual, ya que como veremos el Capitalismo es diferente según las épocas en las que este se ha producido. Digo esto porque para mí es difícil defender las grandes injusticias y desigualdades producidas por este sistema, pero no así la gran flexibilidad y capacidad de adaptación de este, que ha aprendido de sus propios errores y ha sabido poner medios para enmendarlos.

Claro ejemplo de esto son las desigualdades producidas por este sistema tras la época de “laissez-faire” (dejad hacer) en la que primaba la no intervención del Estado en ninguna faceta de la economía y que propugnaba el interés individual como máxima. La no protección del trabajador y los largos horarios laborales son ejemplos de estos problemas provocados por la formación de oligopolios y grandes empresarios en contradicción con la libre competencia propugnada por el economista Adam Smith. El propio sistema cambió y se adaptó, aceptando la entrada de reminiscencias del sistema socialista como son los sindicatos, o aprobando leyes de protección en el trabajo.
Muchos vaticinan que la crisis actual en la que se encuentra inmersa tanto el sistema financiero mundial como la economía en general supondrá el fin del capitalismo y yo me atrevo a aventurar que no será así. Como ya he explicado con anterioridad el sistema capitalista si ha de definirse por algo es por su gran capacidad de adaptación y estoy seguro de que sabrá ofrecer soluciones de nuevo a los grandes problemas del mundo en la actualidad: el subdesarrollo y el problema medioambiental. Esta crisis ha de explicarse mediante el carácter maníaco-depresivo que como las personas sufre la economía mundial. Un período de gran expansión económica se seguirá de otro de depresión o crisis que debe saber solucionar los problemas surgidos durante la expansión y servir de base para la nueva expansión, es algo que nadie puede evitar.
El Capitalismo actual tiene su más fiel ejemplo en Estados Unidos, así como en Japón de una forma un poco más atenuada y en las diversas naciones de Europa en lo que se puede llamar un sistema mixto, es decir, libre mercado y libre sistema financiero pero con unas bases sociales que permiten que cualquier persona tenga acceso a los servicios básicos. Es indudable pues, afirmar, que las grandes potencias mundiales en la actualidad han llegado a la cumbre gracias al sistema capitalista y que las próximas potencias mundiales, como China, llegarán a serlo gracias a haber abierto su sistema al mercado mundial y a las bases capitalistas.

El sistema capitalista permite sobrevivir y mejorar a los sujetos que más lo merecen o lo trabajan, ya sean países o individuos y todos tienen oportunidades de ascender en este sistema. Existen países e individuos que han sabido aprovechar las oportunidades que les ha brindado la sociedad y son los que en este momento tienen una ventaja sobre el resto de países. Todos somos iguales en el momento inicial, y unos han sido más eficientes a la hora de trabajar y por eso han conseguido avanzar más en este sistema. No todos podemos ser iguales, porque no todos trabajamos igual y no todos merecemos lo mismo en relación a nuestro esfuerzo. Únicamente deben exigirse que existan unas oportunidades de base para llegar a donde otros han llegado, y creo que todo eso lo ha conseguido nuestra sociedad, porque ¿quién no tiene una beca para poder acceder a sus estudios en la actual sociedad? ¿o quién no tiene la posibilidad de viajar al extranjero? Yo me atrevo a afirmar que el 90% de la población de nuestros países tienen esta posibilidad, debemos seguir desarrollando para que todo el mundo aspire a lo mismo. El sistema capitalista no oprime al más pobre, es este el que debe buscar sus oportunidades y estoy seguro de que con esfuerzo y trabajo todo el mundo puede llegar a un nivel de vida aceptable, incluso desarrollado, porque este sistema ofrece oportunidades.
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Solo hay que mirar el ejemplo anterior de China, en la que veremos en poco tiempo una población desarrollada gracias al aprovechamiento de su oportunidad, gran población combinada con una apuesta por el desarrollo del sector secundario de la industria.

Esta crítica al sistema capitalista la he encontrado en la web rebelión, una web sobre cultura y opinión en la red, escrita por Carlos X. Blanco.
“En otros escritos he designado esta nueva fase actual con el nombre de Fascismo Global. Esto es: el Capitalismo mundial, el mercado convertido en un mundo y el mundo forzado a vivir reducido a ser un mero Mercado, un engendro que no puede seguir existiendo sin desnaturalizar todo cuanto encuentre a su paso, a saber, personas, ecosistemas, relaciones sociales. Al partir de una premisa que engendra metástasis cancerosa en la sociedad, tal sistema económico de producción no puede continuar más adelante sin valerse de los sistemas imperial-fascistas más globales en extensión, potencia, y con un cariz ineludible. El mal comenzó al reducirse el mundo a un mundo de mercancías, y con ello la propia conversión del hombre y su trabajo en cosa, en mercancía.”
Es ridículo llamar al sistema capitalista un sistema fascista, es decir, un gobierno en el que alguien llega o mantiene el poder a la fuerza y gobierna a su voluntad sin tener en cuenta al pueblo y beneficiando sus propios intereses. En el capitalismo cualquier sujeto tendrá oportunidades que debe aprovechar como he explicado en el párrafo anterior. El mercado no es consecuencia de la opresión de las grandes potencias, en el mercado hemos entrado todos desde tiempos antiguos porque es una forma de organización racional. Ningún país puede subsistir sin intercambiar mercancías con otros países, es decir, en un sistema autárquico. Nadie podría fabricar su propio pan o sus propias televisiones, y si pudiera le sería mucho más cómodo especializarse en fabricar algo e intercambiarlo. Al igual que ningún país puede subsistir sin intercambiar su producción y entrar en el juego del mercado. Demostrado queda esto tras el fracaso de la URSS.

Lo que se enseña en nuestras facultades no es el marxismo, ni el anarquismo como formas de organizar la economía, lo que un estudiante de Económicas, Lade o Relaciones Laborales estudia son las bases del sistema actual, un sistema capitalista transformado y que seguirá adaptándose a los tiempos cambiantes. Muchos han sido los sistemas propuestos y seguirán siéndolo pero estos no tienen un apoyo mayoritario en la doctrina o en la sociedad, ha sido la propia sociedad la que nos ha llevado al mejor sistema como forma de supervivencia, como forma de desarrollo de la especie. ¿Alguien propone un nuevo sistema?… Soy todo oídos.

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