CARMINA SÁEZ GARCÍA [C.S.G.]
STEPHANUS MEYER [S.M.]

Os presento una colección de imágenes basada en los restos que el Apartheid dejó en Sudáfrica, que hoy en día se creen erradicados, pero que como nos muestra este gran fotógrafo, aún es algo real, aunque se pretenda mirar hacia otro lado. Desde el momento que vi estas imágenes he de decir que me cautivaron, lo que me impulsó a saber más sobre ellas, el porqué, el qué eran, quién las hizo… y os invito a que conozcáis tanto la colección como al gran fotógrafo que se esconde tras ellas.
Para ponernos en situación os contaré brevemente qué fue el Apartheid; Este término significa en Afrikaans, variante sudafricana del holandés: “separación”. Apareció oficialmente en Sudáfrica en 1944 y sirve para designar la política de segregación racial y de organización territorial aplicada de forma sistemática en África del Sur, un estado multirracial, hasta 1990.
El objetivo del apartheid era separar las razas en el terreno jurídico (Blancos, Asiáticos, Mestizos o Coloured, Bantúes o Negros), estableciendo una jerarquía en la que la raza blanca dominaba al resto (Population Registration Act) y en el plano geográfico mediante la creación forzada de territorios reservados: los Bantustanes (Group Areas Act). Las áreas asignadas a los negros raramente tenían electricidad o agua.
En 1959, con el Self Government Act el apartheid alcanzó su plenitud cuando la población negra quedó relegada a pequeños territorios marginales y autónomos y privada de la ciudadanía sudafricana.
El fin de la guerra fría precipitó el fin del apartheid. El presidente Frédérik de Klerk, tras diversas negociaciones con los representantes de las comunidades étnicas del país, puso fin al régimen racista en junio de 1991. En adelante la población negra recuperó sus derechos civiles y políticos.
El proceso culminó con la llegada Nelson Mandela, mítico militante anti-apartheid que había pasado veintisiete años en la cárcel, a la presidencia de la República de Sudáfrica.
En cuanto a los Los ‘townships’ deciros que están habitados por mayoría negra o mestiza y fueron promovidos por el gobierno segregacionista del apartheid en los años 60 para separar a los ciudadanos siguiendo criterios raciales.
Normalmente, son barrios en los que abundan los barracones y chabolas de hojalata y madera, y están ubicados en la periferia de las principales ciudades, como Durban, Ciudad del Cabo y Johannesburgo, la mayor y más importante de Suráfrica. Son zonas en las que el Sida avanza con rapidez, donde la vida es muy dura y los medios son muy escasos. De los 48 millones de habitantes que tiene Sudáfrica, 35 viven en Town Ship
Hecha la introducción pasemos a conocer a Stephanus Meyer y a su Obra Township, que está dividida en dos partes: TownShip, (imágenes joviales de los barrios, chabolas, colores…) y Township Portrait. (retratos, misticismo…).
Británico de nacionalidad, nació en Zambia en 1964 cuando aún era colonia Británica, de madre española y padre sudafricano. En el ’69 se trasladó a vivir a Sudáfrica donde permaneció hasta los 19 años de edad. En el ’83 se vino a vivir a España. Actualmente reside en Córdoba donde regenta una Academia de Idiomas. Comenzó con su afición a la fotografía a los 16 años, desde entonces ve y vive la vida a través del objetivo. Le han otorgado un gran número de premios, entre otros en 2007 fue finalista del Premio Mezquita, y acaba de ganar el Premio Nacional Ladis de fotografía taurina entregado a principios de febrero, la exposición se puede ver en la sala de exposiciones de Cajasur. Debo citar también que es miembro de Afoco.
Meyer es un hombre cercano, amable, y simpático, me recibió en el salón de su casa, me ofreció un café, y estuvimos charlando durante casi dos horas.
C.S.G. Buenos días, y gracias por recibirme; Sé que te aficionaste a la fotografía a los 16 años, pero cuéntame, ¿recibiste algún tipo de clases de fotografía?
S.M. Es un placer. Soy totalmente autodidacta, nunca recibí clases de fotografía, aunque sí que he impartido alguna.
C.S.G. A la hora de tomar un fotografía, ¿qué es lo que más te preocupa? Y en cuanto al cromatismo, que prefieres ¿blanco y negro o color?
S.M. Siempre he estado obsesionado con la luz, la he intentado plasmar en toda mi obra, ya sean retratos, paisajes o naturaleza. Antes trabajaba casi exclusivamente en blanco y negro buscando contrastes fuertes y ahora con el cambio a digital experimento con el color en todas sus facetas, filtrando y virando, retocando y haciendo montajes. Hubo un tiempo, a finales de los años 90, en los que dejé un poco de lado la fotografía, por la dificultad de revelar las imágenes en mi propio laboratorio, la falta de espacio… con la irrupción de la fotografía digital y su popularización retomé la fotografía con entusiasmo.

C.S.G. La colección Township es una muestra de los suburbios de Sudáfrica, país en el que viviste hasta los 19 años, ¿Cómo fue tu estancia allí?
S.M. En África viví muy de cerca los últimos esfuerzos del Apartheid, con un gran control policial y una fuerte revolución social. Actualmente mi hermano sigue viviendo en Sudáfrica, y es fotógrafo profesional.
C.S.G. Afincado en España desde 1983, has fotografiado numerosas ciudades, cómo Córdoba, Londres… y en la colección que nos ocupa hoy, regresa a Sudáfrica a retratar una realidad vigente que se creía desaparecida tras el Apartheid, ¿Cómo surgió este proyecto?
S.M. Township y Township Portrait es un proyecto que teníamos entre manos mi hermano y yo, lo desarrollamos a lo largo de varios veranos (españoles, que allí es invierno) de 2003 a 2006. Con este proyecto no pretendo juzgar al sector sudafricano, sino mostrar al mundo lo que sigue habiendo en Sudáfrica. Es decir, el hecho de que realmente no ha cambiado nada. Fíjate cómo es la realidad allí que mi hermano vive en una mansión de lujo, y tan sólo a cuatro manzanas encontramos un township. Sinceramente no creo que yo pudiera vivir así, a tan pocos metros de la más absoluta miseria.
C.S.G. Una vez que surge la idea de fotografiar los township, ¿Cómo se lleva a cabo, llegas allí y simplemente tomas fotos, o requiere algún tipo de preparación?
S.M. Lo importantes no es ir a los township a robar imágenes, son sitios peligrosos, debes proyectarlo, estudiarlo e ir acompañado, debes entrar en contacto directo con gente que vive allí, como ONG’s, etc.
Una vez estás dentro tienen que acostumbrarse a que llevas una cámara, tienes que hablar con la gente y preguntarle si no les importa que hagas una foto, en cierto modo debes integrarte.
Y a la hora de tomar imágenes has de mostrar el lado más humano de los township, el tema social hay que tomárselo muy en serio, debes tener cierta sensibilidad a la hora de plasmar imágenes. A veces se hace necesario volver cien veces a un mismo sitio para que se acostumbren a ti, para que se dejen fotografiar, para que confíen. Cuando captas una imagen, debes ante todo respetar la dignidad de la persona a la que estás fotografiando.
C.S.G. ¿Qué siente un fotógrafo, tan experimentado, mientras toma imágenes en un township?
S.M. Pues sinceramente fue una experiencia muy agradable, los habitantes de township, aunque viven en la miseria son muy humanos, amables, acogedores. Te contaré una anécdota, un día estuvimos en un shavin (bar ilegal, allí hay muchos) con el objetivo de integrarnos y de conocer también sus costumbres, porque si bien no tienen mucho, sus vicios sí que los conservan, los hay que paran todo el día en el shavins y después tienen a sus prostitutas esperándolos; en fin, el caso es que en el bar se me ocurrió decir que invitaba a una ronda, que al cambio no es apenas dinero, y la voz se corrió por el pueblo y llegó muchísima gente, fue impresionante.
Una de las cosas que más me fascinó es la gran riqueza de colores que hay en los township que te trasmiten alegría, me llamaron poderosamente la atención los azules, naranjas, amarillos, violetas…; y es precisamente esa alegría y colorido lo que muestro en la colección Township.
C.S.G. La colección TownShip Portrait muestras unas fotografías impactantes, en cierto modo novedosas, yo diría que poco comunes, ¿cómo logras ese resultado?
S.M. Tras tomar las imágenes, y una vez en Córdoba, le he dado un vuelco completo al concepto de fotografía social que entendemos hoy día. Si te has fijado en la actualidad estamos acostumbradísimos a observar miles de imágenes de denuncia social, de guerras, niños que se mueren de hambre y que están en los huesos, los efectos del sida y las vemos como si de algo normal se tratara, son imágenes que nos las ponen a la hora de comer, y que nosotros asimilamos sin dejar la cuchara en el plato, es que la costumbre hace que no nos afecten. Así que decidí dar un giro a mi obra, convirtiéndola en algo novedoso a la vista y que logre captar la atención de los espectadores, mostrar imágenes que te obliguen a detenerte por que tengan ese punto de originalidad que te haga mirarlas. Trabajo sobre todo los colores que se vuelven pajizos, con amarillos, ocres,…; potencio la presencia de unas impactantes nubes que revisten el cielo con energía. Y todo ello gracias a un montaje en photoshop, en el que yo elijo qué rostro quiero enfatizar y sobre qué fondo, así pues monto un rostro que me cuenta una historia, sobre impactantes paisajes, muchos de ellos rurales, otros de los township y con esta composición les cuento una historia al espectador. Les muestro lo que yo veo en un township.
C.S.G. Y ya para finalizar Stephanus, háblanos de las cámaras que has usado y de la que usas actualmente.
S.M. Mi primera cámara fue una Kónica no réflex (Leica); destacaría entre mis cámaras favoritas las réflex Riccoll, Fm2 Nikon, Nikon D700 que es la que uso actualmente. Y por supuesto la cámara que siempre me acompaña es la Cannon G10, una compacta de magníficas prestaciones.
La cámara se convierte en un escudo, te permite verlo todo, fotografiarlo todo, hasta escenas que por ti mismo jamás contemplarías por su crudeza, pero la cámara es como el antifaz de los superhéroes, que una vez delante de tus ojos, te atreves con lo que sea.
Debo decir que ha sido un auténtico placer entrevistar y conocer de cerca la obra de este gran fotógrafo, y os recomendaría todos los que estéis leyendo el artículo que os sumerjáis en la obra de Stephanus Meyer desde su página web (www.stephanusmeyer.com).
En este montaje de la colección Township Portrait, si bien no podemos apreciar el color por ser la edición en blanco y negro (os recomiendo visitar la web del autor), vemos como Ser Humano y Animal se identifican plenamente, pues ambos conviven en similares condiciones de vida. Podemos distinguir las maltrechas casas en las que viven, la miseria en la que habitan y ese primer plano que nos llama poderosamente la atención, pues el rostro de este hombre nos cuenta más que una historia, nos relata lo complicado de la vida en un township. Fijémonos en las nubes con la potencia que Stephanus nos comentaba en la entrevista.

En esta otra imagen nos encontramos con una escena cotidiana de los township, por las mañana muy temprano van al mercado a comprar lo más barato, que son las cabezas de cordero, y luego las queman y se comen el interior, al fondo vemos una montaña de palés preparados para la quema. A mí me llamó mucho la atención el hecho de que la niña llevara una camiseta de las Súpernenas; se las dan en las casas donde trabajan limpiando los familiares. La cabeza de cordero una vez quemada se sirve de tapa en los bares (shavins).
