Ocurre que a veces uno
se despierta en un sueño de amor o de pena,
al despertar ha dejado una deuda por pagar,
lleva días sin tomar caldo, nada caliente, nada sólido, nada.
Es por la mañana, la calle hierve en gente
que te devuelve al filo del cuchillo,
todavía no te has llevado nada a la boca:
la leche, las pastillas o el petróleo.
Ocurre que despiertas con una deuda,
sin saber por qué los sentimientos
fluyen en el vértigo de la inquietud,
y piensas que tal vez si se parezca al amor.
Enloquecido, buscas la salvación de la víctima
sobre campos de exterminio.
Sólo cuerpos mutilados con el estómago vacío. Y un nudo.
No quieres esa vida para tus hijos.
Ocurre que si no has despertado
todavía, te quede una oportunidad
o te derritas entre humo y sueños.
