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MARXISMO [

¡Atención! La crisis que nos venía pisando los talones está ya encima nuestra. El miedo y la desesperación se comienzan a apoderar de las masas y, ahora, no sé si demasiado tarde o a tiempo, abrimos nuestros cajones, buscamos frenéticamente en ellos, revolvemos, miramos y no hallamos nada; seguimos buscando y al fin sacamos algo que nos ayuda…hemos encontramos la salvación: Marx, cuánto te hemos ignorado,
marx

Así es, el viejo de hirsutas barbas que tanto hemos criticado es quien puede en estos desmoralizantes momentos darnos un empujón y, al menos, alimentarnos de fe e ideas emprendedoras para salir del agujero donde el capitalismo nos ha ido conduciendo. Requerimos no sólo de su intelecto sino también de su soberbia aportación ideológica, ese legado que se convierte ahora mismo en dogma y lema para los que, como viene dándose desde siempre, han de cargar con las consecuencias de una mala gestión de los de arriba. Marx puede presentarse hoy con el sobrenombre que ya muchos medios le han adjudicado: “un profeta con los pies en la tierra”. Reconozcám oslo, se merece la etiqueta por la predicción que auguró en sus libros, El capital y El manifiesto comunista, de esa crisis que se produciría si el poder continuaba siendo regido por la ideología capitalista y que en el presente sufrimos inevitablemente.
Algunos se preguntarán el motivo de que no exista en el mundo ese mágico gobierno del que hablaba Marx si tan evidente era que, a la larga, el capitalismo acabaría siendo un fraude. La respuesta es sencilla, en diversos lugares se impusieron dichos sistemas, pero, como suele ocurrir, el poder acaba corroyendo las frágiles mentes humanas que, llevadas por las ansias de otorgarse una nueva estrella a la cartera, añaden un cambio por aquí, un retoque por allá y terminan por tener un nuevo ideal fundamentado en el esqueleto prácticamente erosionado del que partieron. Hablamos, por ejemplo, del gobierno leninista que toma muchas de las teorías expuestas por Marx. Sin embargo, es imprescindible no confundir el marxismo clásico de Marx y Engels con la interpretación, bastante personal si cabe decirlo, llevada a cabo por Lenin.

Es cierto que muchos de los ideales de Marx fueron más tarde tomados como identificación del gobierno leninista, pero el principal error es considerarlo como hijo del marxismo. Todos tenemos conocimiento de cuán míseros han resultado ser los modelos sociales consecuentes de esta última doctrina ¿Pero es culpable Marx? Desde luego que no, la segunda es simplemente una desviación de la primera. Debemos tener en cuenta que mientras el marxismo clásico respalda la dictadura del proletariado, el marxismo-leninismo se dirige cegado hacia una dictadura en nombre del proletariado.
No obstante, para ir clarificando términos, centrémonos en qué defendió exactamente este personaje de Tréveris (Prusia) a lo largo de su vida y obras.

Con Marx el socialismo deja de ser una utopía para pasar a ser científico, es decir, sufrirá un proceso evolutivo hasta renacer como teoría opuesta al capitalismo. Según el filósofo, el capitalismo presenta en su seno dos clases sociales claramente diferenciadas: por un lado la burguesía, que es la que posee los medios de producción, y el proletariado, que alquila su fuerza de trabajo (las condiciones en que estas se alquilan es lo que define el capitalismo).

La supresión de ese sistema, de la propiedad privada de los medios de producción, es posible si se recurre a lo que Marx recoge como “dictadura del proletariado”: sería necesario que tuviera lugar una revolución a través de la cual el proletariado se erigiera como la clase dominante. Comenzaría así una etapa en la que la clase obrera tendría el poder con el que destruir el estado burgués y levantar a su vez un estado obrero que se basara en la organización colectiva. Posteriormente, este Estado provisional desaparecería para dar paso a una sociedad sin clases.
En definitiva y a modo de resumen, lo que Marx defiende es una economía que tiene como fin trascendental el acabar con las clases sociales, haciendo a todos iguales económicamente.

Volvamos ahora al punto de partida, al tema con el que iniciamos este artículo: la vigencia del marxismo hoy día debido a la creciente crisis que asola nuestro país. Como ya diría Marx en su momento: “el dominio del capital financiero es la consecuencia del desarrollo del capitalismo, y todo ello deriva en que la banca y el crédito sean el medio más poderoso para que la producción capitalista supere sus propios límites, y la convierte en uno de los vehículos más eficaces de las crisis y la especulación…”
En nuestras manos está ahora buscar una solución si no deseamos continuar hundiéndonos en este barco que ha ido a pique por una mala organización de sus altos cargos directivos. En el caso de que no actuemos pronto, paulatinamente van a ir quedando selladas las ventanas que nos posibilitan una escapatoria. O despertamos del sueño y decidimos aliarnos con el resto de la tripulación para salvar nuestra vigilia, o acabaremos ahogándonos en el intento desesperado por subirnos encima de los demás y tener una bocanada de aire sólo para nosotros.

Para terminar con un poco de controversia, y demostrar la posible existencia de pluralidad de opiniones, una cita de Ronald Reagan “Un marxista es una persona que ha leído a Marx. Un antimarxista es una persona que lo ha entendido”

Ahora, queridos lectores, os toca pensar a vosotros.

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