Tu silueta desnuda roza mi piel,
al tiempo que nos fundimos en un fugaz beso
de látex.
Gime plácido tu cuello,
mientras tu pecho y el mío se enfrentan
incandescentes bajo mis sábanas.
Mi espalda atrapada bajo el vigor de tus uñas,
y este ambiente cálido
que nos obliga a seguir.
Hallar la solución
de la ecuación,
del mundano pecado
es morir.
Pecar; vivir.
Mueres sobre mí,
muero yo a tu lado.
