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DINERO de Pablo García Casado

Obra: Dinero
Autor: Pablo García Casado
Nº Páginas: 60
Precio: 8 euros
Editorial: DVD ediciones

Hace tiempo asistía a un taller de creación literaria en la Fuensanta. Ya no lo hago, no porque no lo desee, sino por esa alienante falta de tiempo. ¿Cuántas veces hemos escuchado esta frase? Allí dejé personas queridas. Aunque la escritura sigue acompañándome. Pero lo que más hecho de menos son los pequeños descubrimientos. Cada martes tocábamos un tema: narrador, estilo, ritmo… y a cada explicación un ejemplo, y ahí siempre existían pequeños descubrimientos, fogonazos en verso o en prosa que te estremecían. Así descubrí a Pablo García Casado, sin esperarlo, con el timbre de voz de Julián (el profesor) pausado, versos que yo entendía cortados y sin ritmo, pero que me removieron de forma inexplicable.

No recuerdo qué tratábamos aquel día, pero sí los dos poemas que leyó Julián de Casado: Himno y Sevilla Este (leerlo, está abajo), los dos poemas que os presento en la reseña. Como dice Ismael Serrano en una canción que no recuerdo su nombre “El caso es que me afectan las cotidianas tristezas” Sevilla Este quedó grabado en mí como una cotidiana tristeza. Me dejó pensativo ante la visión de aquel hombre, que podía ser cualquiera (mi padre, un amigo) de rodillas ante un cajero automático. Tan real y triste.

Al día siguiente compré Dinero. Después de leerlo, de un tirón, aunque ciertos profesores dicen que un poemario no se lee de una vez. Hay cosas que no se leen apaciblemente, y eso era Dinero. Comprendí que no “seremos caníbales dentro de poco y que no habrá carne suficiente para todos” sino que ya éramos caníbales. Vi a mi padre, de rodillas ante el cajero automático, devorándose a sí mismo. Comprendí que éramos caníbales por unos papeles manchados, por unos papeles que realmente no existen, unos papeles inventados para devorarnos.

Y así descubrí a García Casado, en un taller al que ya no asisto, con la música de un autor al que llevo tiempo sin escuchar, con la voz de alguien a quien no veo. Pero a un  poemario que vuelvo de vez en cuando.

Ese mismo día, metí su nombre en google (joder que gran invento) para conocer un poco sobre él. Cuál fue mi sorpresa al comprobar que era cordobés, es extraño como te enorgullece que alguien sea paisano tuyo, te inunda una cercanía incomprensible. Conocí a García Casado a la inversa de su obra. Desde lo último que publicó a lo primero. Después de Dinero, leí El Mapa de América (2001), habla del deseo de abandonarlo todo y huir. Su primer y último poemario que leí, Las Afueras (1997), que obtuvo una acogida asombrosa, ganador del I Premio Ojo crítico de RNE y fue finalista del Premio Nacional de Poesía.

Dinero (2007) título rotundo y  propio, con una poesía en prosa, rectilínea, sin extravagancias, que te hace pensar sobre si es o no es poesía, pero después de leerlo, de arrodillarte ante el cajero, lo descubres. Un poemario donde se acerca a la identidad y el alma de las sociedades civilizadas. Un collage del día a día. El Dinero será el principio y el fin, el tiempo, una religión. Aparecerán frases que hemos escuchado infinidad de veces. Situaciones cotidianas. Voces familiares. Rostros propios. Rincones visitados una y otra vez. Cada poema va perfilando con un escúter oxidado la figura del día a día. Una sucia realidad. La mejor manera de expresarlo es mostrando un poema:

SEVILLA ESTE

Es un hombre que camina solo por el barrio. Un martes por la mañana a la hora en que los demás trabajan. Que mira su teléfono móvil comprobando que funciona correctamente, que tiene suficiente batería y cobertura. Que todavía puede controlar la situación. Es un hombre a la espera de noticias, que ha salido de casa porque necesita pensar, pensar en algo. Su mujer lo mira desde el balcón con el niño en brazos, el camisón deja entrever los pechos caídos de la maternidad. Pechos una vez de brillantina, la locura de la sala de fiestas, todos esos hombres y sólo tú, con tu cara de pájaro. Ven aquí, voy a llevarte lejos de este infierno, tengo negocios. El mismo hombre que hoy se arrodilla en el cajero automático y que suplica, perdónanos, Señor, perdónanos.

Poemas como Ajuar, Felicidad, Bar, Pródigo; son auténticos seísmos que destrozan los cimientos de la realidad mostrándola egoísta, sucia, falsa. Como dice García Casado en su poema Dinero: “no es un ambiguo sentimiento de angustia, es dinero”. Un poemario que te hace reflexionar sobre el papel del dinero en nuestra vida, creando y deshaciendo relaciones, hundiendo a las personas en el fango, dando forma a la belleza y al sentido, que te hace mirar un billete de veinte euros no como un ambiguo sentimiento de angustia sino como simple, puro y asqueroso, Dinero.

HIMNO

“Por ti las madrugadas y el estiércol, la mentira en la boca y la amenaza. Por ti agachar la cabeza, vender mi nombre y renunciar a los sueños. Por ti el desvelo y la espalda quebrada. Por ti colgar el teléfono, marcar de nuevo y decir, está bien, lo que usted diga. Por ti cosas sucias de las que no me arrepiento. Porque tú me mantienes con vida. La boca que se dibuja cuando estoy a punto de abandonar. Tú, la belleza y el sentido.”

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