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La literatura en la música


Ilustración: Manuel Jurado Garrido

ilustracion-musica_literatura_byn_manueljuradogarrido1Hay relaciones que duran toda la vida, otras que se rompen antes de tiempo, y otras que ni siquiera llegan a ser relaciones. Hay relaciones con las que los espectadores babeamos, también las hay con las que vomitamos o con las que morirnos de envidia. Hay relaciones que nos dan placer y otras que fingimos que nos lo dan. Este caso es tan delicioso que no sabría describirlo.

La verdad es que a los que nos gusta la literatura y la música, que se mezclen estas dos artes, que no son tantas ocasiones como pensamos, nos da un subidón que ríase usted de los de Pocholo. Porque cuando se mezclan dos de las artes maravillosas creadas por el ser humano, hay veces que se crea un hijo que te da para disfrutarlo durante toda la vida. Y a veces, incluso, te hace descubrir a poetas, por ejemplo.

No estoy seguro si comenzar por el principio del todo, o ya entrar en la materia que me interesa, que es la perteneciente al siglo XX, y en las recomendaciones que pretendo hacerles para que escuchen a verdaderos poetas cantados por verdaderos cantantes.

Creo que citarles a Mozar, a Hayden, a Verdi y tantos otros autores del Clasicismo, del Romanticismo y de otros movimientos musicales, es una pérdida de tiempo; pero sí, es cierto que fueron los primeros en coger la literatura y hacerla música. Los mitos grecolatinos fueron convertidos en óperas, por ejemplo, y sus músicas y letras aún se representan hoy en día. Por ejemplo, Orfeo.

He decidido centrarme en dos casos e ir dejando, entre estos dos, una serie de recomendaciones y de informaciones que espero que les sirvan si tienen interés en comenzar a escuchar este tipo de música.

Joan Manuel Serrat fue, posiblemente, uno de los primeros que musicó obras de poetas españoles. A Machado y a Miguel Hernández les dedica sendos discos, al primero en 1969, y al segundo en 1972. Es curioso, y digno de mencionar, que la música de La saeta se haya quedado como uno de los himnos de la Semana Santa andaluza cuando el poema dice todo lo contrario. Pero no son estos dos los únicos poetas con los que Serrat alimenta sus obras: están Goytisolo, Benedetti- recientemente fallecido-, Luis García Montero, o el mismísimo García Lorca, del que hace una versión del Amor herido que considero imprescindible. También, naturalmente, tiene canciones basadas en obras de algunos poetas catalanes como Palau i Fabre o Sabines, aunque tienen menos peso para el gran público que no sabemos catalán.
Serrat es, en este aspecto, un gran ejemplo a seguir porque respeta los tiempos de los poemas, no los desordena y hacen que el mensaje llegue igual, como si estuviésemos leyéndolo con sus puntos y comas. Se nota que es buen lector porque las obras que elige para incluirlas en sus discos suelen tener una categoría tremenda. En definitiva, sabe como tratar los poemas.

El caso de Joaquín Sabina es muy extraño porque musica el Romance de la gentil dama y el rústico pastor, texto anterior a la imprenta y que incluye en su disco Inventario (1978). En su disco 19 días y 500 noches incluye la canción Donde habita el olvido que se parece muchísimo -no digo que sea un plagio, pero sí que se basa – a la obra de Cernuda Donde habite el olvido. Es en su último disco donde canta al poeta Luis García Montero.

En el flamenco se ha dado un caso especialísimo, como es el de Enrique Morente, cantaor granadino que ha dedicado obras completas a poetas y que en cada uno de sus discos introduce algún poema musicado. Es interesante saber que este señor empezó a leer poesía muy tarde, y que ahora es gran admirador de ella, dedicándole a la lectura muchas horas de su vida. Si van por Granada es más que probable que lo vean paseando por el Sacromonte, zona donde reside. Es un hombre bastante natural, que ha ido adquiriendo una cultura asombrosa en muy poco tiempo. Es por ello, por ejemplo, por lo que fue el primero en el flamenco que cantó a Machado o a Miguel Hernández, por lo que se le conoció durante el franquismo como el cantaor rojo. Aunque, naturalmente, su poeta predilecto es Lorca al que dedica los discos, el titulado Lorca y el sensacional Omega junto al grupo Lagartija Nick que musicalmente es una renovación total. El primero está dedicado a obras de El romancero gitano y el segundo al surrealista Poeta en Nueva York del que extraigo, para muestra, uno de mis poemas favoritos:

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible:
a veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraísos ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.

Enrique Morente también canta a Quevedo, a Góngora, a San Juan de la Cruz, a Bergamín, a Guillén…

También es importante la literalidad en algunos de los textos que escuchamos. No me refiero en este caso a poesía de reconocida calidad, sino a casos concretos de poetas que también cantan. Podríamos comentar en este caso, cosas de uno de los más grandes poetas-cantantes del siglo XX (y parece que del XXI, pues aún tiene fuelle) que es Leonard Cohen y que tiene canciones realmente poéticas y memorables como We takes Manhatan o Priest. Canciones que, por su calidad literaria, son dignas merecedoras de un buen puesto en un poemario.

Pero no hace falta irse a los Estados Unidos para reconocer a verdaderos cantautores, que es su nombre apropiado, porque en España también los hay y muy buenos. Desde los más jóvenes como Ismael Serrano, o más mayores como los antes mencionados Sabina, Serrat, o Rubial, aunque en este grupo podríamos meter al genial Krahe que tiene una visión más particular de la música de autor. Un ejemplo:

Tú decir que si te votan,
tú sacarnos de la OTAN,
tú convencer mucha gente.
Tú ganar gran elección,
ahora tú mandar nación,
ahora tú ser presidente.

Y hoy decir que esa alianza
ser de toda confianza,
incluso muy conveniente.
Lo que antes ser muy mal
permanecer todo igual
y hoy resultar excelente.

Hombre blanco hablar con lenguna de serpiente,
Cuervo Ingenuo no fumar la pipa de la paz con tú,
¡por Manitú!

Esta letra, crítica como pocas, fue censurada por el consejo de RTVE allá por los ochenta, pues es una crítica feroz (solo he puesto la mitad, hasta el primer estribillo) contra el gobierno socialista de Felipe González. Esta letra es pura historia, no se crean.

También hay muy buenos poetas-cantantes en Latinoamérica, aunque yo sólo citaré a los que conozco. Uno de los que más me gustan es Silvio Rodríguez, cantautor cubano que tiene una sensibilidad especial, aunque también hay otros, como es el caso del uruguayo Jorge Drexler (sé que a algún compañero de la revista esto le encantará) o de los argentinos Andrés Calamaro que tiene una vastísima producción letrística y no todas son remarcables, o el mismo Fito Páez al que le ocurre igual que al anterior.

Sinceramente, y aunque esto les va a sonar a chiste, las letras de esos cantantes que hoy en día están copando los bajos de todos los coches tunning no son para nada literarias porque rimar amor con dolor también sé yo (¡es más, acabo de hacerlo!) y es por esto por lo que no merecen más que una mención jocosa.

Creo que lo mejor para terminar este artículo es dejarles con unos versos de la canción Unicornio de Silvio Rodríguez:

con su cuerno de añil pescaba una canción
saberla compartir era su vocación.

Que mezclada con esta otra estrofa de otra canción de Jorge Drexler:

hay tantas cosas / yo sólo preciso dos:
mi guitarra y vos / mi guitarra y vos

Da como resultado lo que el verdadero cantautor necesita para ser eso mismo, un cantautor.

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