La verdad es que estuve dudando si comenzar este artículo como quería. Mi intención era empezarlo un poco duro, criticando alguna actitud que la flamante Ministra de Cultura ha tenido hacia los internautas. Ha dicho frases que, leídas en voz alta, parece que las dice una lerda, que no es que la esté llamando lerda, dios me libre, porque si es ministra por algo será, estará preparada para el cargo (tómese esto como un comentario irónico); a lo que iba, que a veces hay frases que uno debe tragarse y no decir por mucha razón que crea llevar, por ejemplo, eso de que “el Internet solo sirve para mandar correos electrónicos y que si queremos más velocidad es porque queremos descargar…” Bueno, en mi caso, en esto último sí que lleva razón. Pero no creo, sinceramente, que sea capaz de montar ninguna cruzada contra internautas porque son muchos votos, muchísimos, los que el PSOE podría perder en las próximas elecciones, que los que compartimos archivos somos bastantes. Aunque se nos tenga criminalizados.
Porque es normal que los imbéciles del país, los desinformados (y puedo dar nombres de periodistas reconocidos, por ejemplo, que fallan una y otra porque llaman a compartir archivos “descargas ilegales”) crean que esto que hacemos es un delito, que somos diablos de la cultura, que nos la estamos cargando y otras santísimas tonterías que se ponen a decir en voz alta y, si pueden, también lo dejan por escrito.
No pasa nada, yo me he acostumbrado a no indignarme cada vez que nos llaman de todo los cuatro culturetas guays de la tele o de la radio, cada vez que un columnista se pone a hablar de ilegalidades y otras tonterías, hace un par de años me afectaban, pero ahora ya no llegan ni a arañarme el orgullo. Mi conciencia está tranquila porque, aunque me tachen de ladrón, no soy ningún ladrón.
Pero no les vengo a hacer un discurso pro-descargas… porque ya sé que descargan desde hace mucho tiempo. Vengo a hacerles recomendaciones que merecen la pena descargar. Son series americanas.
¿Y si les digo que hay películas que pueden durar cuatro años? ¿Cuarenta minutos? ¿Qué los personajes pueden crecer físicamente? Existen, claro que existen, y se pueden ver en televisión que es donde se hace el buen cine de hoy en día. No, no, en España nada, todo viene de Estados Unidos, quizás de Inglaterra, ¿alguien se imagina una serie francesa? Las series francesas dudo mucho que tengan acción alguna.
La variedad es casi infinita. Hay series para todo el mundo, para todo tipo de gustos: policíacas, de misterio, aventura, de abogados, humorísticas, de mafiosos, con ambientación histórica… La verdad es que el abanico es bastante amplio, aunque no todo vale la pena. Sin embargo, eso puedo asegurarlo, cualquiera de las que al otro lado del charco son malas, aquí pueden pasar por auténticas joyas de culto.
La verdad es que he tenido serias dudas al empezar el post: ¿por cuál empezar?, ¿cuáles son recomendables?, ¿mi gusto es el gusto de todos? La verdad es que esta última pregunta tiene fácil respuesta, y es un “no” tan rotundo que suena con eco. He de reconocer que al menos los críticos, los expertos, coinciden en la mayoría de las series que veo a lo largo de las semanas y que, algunas veces, se almacenan en la carpeta Mis vídeos del ordenador. Las veo en inglés subtituladas que es como deben verse las series, en el idioma original para poder apreciar los matices de voz, conocer las voces reales e, incluso, para aprender un poquito de inglés. Al final el oído se acaba haciendo, además de que si las descargas en idioma original pues puedes verlas antes y no tienes que aguantar tanto tiempo de espera. Para colmo, las voces del doblaje español son siempre las mismas, y las voces se repiten en unos personajes y otros de distintas series.
Sí, han leído bien, he escrito descargar porque es lo que hago, descargar, que no piratear. No soy ningún pirata, no robo a nadie, las descargas peer to peer (Emule, Ares, Torrent…) son legales. Es gratis si no lleva el símbolo de marca registrada. Todo esto, claro, siempre que no se tenga afán de lucro, no se comercie con ello. Por eso mismo, hay muchísimas webs donde pueden descargarse series o música. Y no es esto una crítica contra el sector del DVD y el CD. Les puedo enseñar sentencias que dicen esto mismo, pero con lenguaje jurídico.
Para empezar ya con el tema que nos ocupa, creo que lo principal es recomendar una de las que podríamos llamar imprescindibles: Los Soprano, creación de David Chase, tiene seis temporada (la última con veintiún episodios, las otras con doce o trece, todos los episodios de una hora de duración), emitida por HBO, es posiblemente la mejor serie finalizada de la actualidad. Una historia de mafiosos que nada tiene que ver con El Padrino, es más interior, con menos acción, más hecha para los personajes, para conocer cómo son, cómo se manejan en su día a día. Es coral, aunque la importancia la lleva el grandísimo
Tony Soprano, padre de la familia. De esta ha bebido la posterior Mad Men con solo dos temporadas y de la que ya se dice que es la legítima heredera. Es la historia de una empresa de publicitarios y de su vida diaria, de sus pensamientos, de su manera de actuar, de sus eslóganes…
Está ambientada a principios de los sesenta con todos sus inconvenientes, es decir, el papel relegado de la mujer, los pocos medios… Una serie interesante donde los personajes son los verdaderamente importantes, su psicología y su manera de moverse por la serie.
La verdad es que la variedad es casi infinita. Una de las modalidades que más me gustan son las históricas, que las hay, y muy buenas. Todas las que veo, llevan detrás un dineral en producción y buenos actores. Roma, sin ir más lejos, es un ejemplo claro del dinero, de los buenos actores y de la coordinación de dos cadenas importantísimas: la HBO y la inglesa BBC. Otra serie, en este caso miniserie, que me encantó fue John Adams, de siete capítulos, que narra la historia del mismísimo John Adams, primer vicepresidente de Estados Unidos y segundo presidente del mismo.
Otra variedad, y cada vez más común, son las que, a lo largo de la temporada, van dejando una trama abierta hasta el final de la serie. Este es el caso de ficciones como Lost (la serie de los náufragos, que luego no son tan náufragos) una de las series que más mueve por Internet y a raíz de la que se ha montado toda una serie de teorías que hace que la gente que no trabaja esté entretenida.
Héroes es otra de este estilo, y aunque su primera temporada fue fantástica, la segunda bajó el nivel, y la tercera es una especie de desvarío con demasiadas tramas abiertas y con exceso de personajes, oscuridad narrativa y tramas secundarias. Parece que a partir del capítulo veinte la cosa se va arreglando y tiene toda la pinta de que la temporada acabará genial. Damages es una serie de abogadas con maldad, protagonizada por la sensacional Glenn Close. La serie está construida a base de flash forward, es decir, idas continuas al futuro para soltarte pildoritas sobre lo que ocurrirá con algunos personajes.
Esto ayuda mucho a que la intriga se mantenga a lo largo de la temporada y no canse en ningún momento.
Son doce capítulos que se ven de una tacada. 24, con el incombustible Jack Bauer, es otra de esas series que enganchan. Veinticuatro horas narradas a tiempo real que no dejan casi ni que respires.
Los procedimentales son aquellas series que conocemos como policíacas. Por todos son conocidas series como CSI, Sin rastro o El mentalista, que son series que apenas aportan nada al panorama internacional, y que si quieres ver por pasar el rato, allá tú, pero apenas logran llenarte cuando llevas unos cuantos episodios. Sin embargo, hay procedimentales, que sin dejar de ser esto, se salen un poco de la normal y consiguen que el espectador se lleve algo más que una simple resolución del crimen. Este es el caso de Pushing Daisies, que cuenta la vida de un pastelero que puede resucitar a personas solo con tocarlas, pero que si no las mata al poco, alguien suple esa muerte; un investigador se da cuenta de su poder y lo usa para resolver casos. Es importantísimo el uso de los colores vivos en la serie, rasgo distintivo de Pushing Daisies.
También The Nº 1 Ladies Detective Agency, rodada en Bostwana (África) y co-producida por la BBC y la HBO. Esta sí que no se la pueden perder.
Naturalmente, las series también reflejan las labores de diferentes sectores norteamericanos, como es el caso de los abogados de Boston Legal, genial drama-media, protagonizado por el sensacional James Spader, que es abogado en el principal bufete de Boston. Un bufete surrealista donde la mayoría son liberales de izquierdas. También está el incombustible House que, temporada tras temporada, sigue siendo genial.
Las comedias de las televisiones americanas suelen ser muy dispares. He de explicarles antes, que hay dos tipos de telecomedias: las televisiones de pago mezclan la comedia con el drama, y queda como una mezcla negra, muy sarcástica, que no gusta a todo el mundo, ejemplo de esto son las series Weeds (la vida de una viuda que tiene que comenzar a vender marihuana para mantener a su familia), United States of Tara (una madre de familia con diversas personalidades), Breaking Bad (la que posiblemente
sea la serie revelación de 2008) o Californication (la vida de un escritor sin inspiración, adicto al sexo y recientemente separado de su esposa); y la otra variedad es la que hacen las cadenas en abierto: Scrubs (serie de médicos en clave de humor), How I meet your mother (donde Ted nos cuenta como encontró a su esposa) o The big bang theory (la vida de dos frikis científicos que comparten planta de piso con una rubia muy guapa).
Podría hablarles de series inglesas y no parar aquí el artículo, pero creo que éstas merecen un artículo dedicado sólo a ellas y a sus actores, geniales en su conjunto. Ya les contaré en otra ocasión la idiosincrasia de las teleseries inglesas, donde no prima el presupuesto sino la genialidad.
