Unos versos descansan sobre tu cintura,
hijos de sábanas borrachas.
“Habitación 730, al fondo”
“ [No nos molesten,
que hoy venimos a pegarnos mariposas en el ombligo”.
Entre paredes ciegas y preguntas que colgamos a la puerta
se inicia un comercio con palabras despintadas.
Los huesos del cigarro sobre la mesa
piden ser enterrados en tierra santa,
las ropas caducan de nuestros cuerpos,
el verano se me engancha a la entrepierna.
[Anoche,
un recuerdo en sepia
quería convertirse en tirita,
coser los retales de aquel día,
descongelar los besos que guardé en la nevera.
Me atrevo a mirarle la fecha de caducidad:
“En estado de descomposición”.
[Te lo dejaste abierto.
Necesito llamarte al móvil,
desatarle los cordones al tiempo
y pensar que tal vez se desmaye el cielo.
“Cariño, cómprame un final
[barato
no te olvides de borrar el principio
que me hace falta papel
[y hoy
reciclo los folios de esta historia.
