Muchos os preguntareis por qué he escogido esta película, un film de finales de 2008 que algunos escuchareis por primera vez. Este desconocimiento ha sido el motivo principal por el que he escogido Sólo quiero caminar, un regalo que me muestra nuevos horizontes de perspectiva a lo hora de hablar del decadente cine español. Es un thriller que hace poco descubrí y que realmente me sorprendió.
Merece ser recordada y vista por aquellos que como yo andaron despistados y no se sintieron atraídos por este título.
Todo comenzó en un día de clase, era la hora de comer y las ganas por irme a casa empezaba a crear en mí ese nerviosismo constante de mirar a todos lados y no poder moverme, estar pegado a esa incómoda silla de la universidad –todo asiento público es incómodo para mí-, un resoplar tras resoplar que molesta a todo el alrededor, incluso a mí mismo. Constantemente preguntando la hora, haciendo dibujitos en los apuntes, dibujos sin ningún sentido, formas que se transforman en otras formas a partir de la abstracta forma inicial. Encima eran las dos y media de la tarde y las tripas empezaron a rujir…
Cuando ya creía que nada despertaría mi interés, exceptuando aquel aviso por parte del profesor (…perdón Catedrático) de ¡ya podemos ir saliendo!, algo que veía de difícil alcance, ya que saldríamos más de media hora después, como siempre.
El profesor se levanta, se dispone hablar.
“Creo que en esta ocasión podré salir a tiempo para después incluso disfrutar de un poco de siesta tipical spanish”.
Se dispone a hablar… cruzo los dedos… y la voz rotunda y firme de nuestro verdugo declara con villanía: ¡Empezamos tema nuevo!… joder, creo que por la cara que puse me mandaron a Septiembre para pasarla.
Pero bueno, el tema no tenía mala pinta: la violencia en la literatura. Rápidamente esto se desvirtuó un poco transportándonos
a la industria consumista al vendernos esta película española en la que nos encontraríamos ¡ohh! ante una lucha de sexos… ¡umm!, en donde cuatro mujeres se ponían a dar tiros en venganza de la crueldad por parte del género maltratador por excelencia: el hombre ¡umm!; de gran violencia psicológica ¡ummm!,… una gran variedad de ingredientes de los cuales sinceramente y más sabiendo que era del mismo director que hizo Alatriste y que es española -con esto no quiero decir que el cine español sea malo, Dios me pille confesado… para algunos el mejor cine del mundo, de ahí su industria- mi pensamiento único fue: vaya bodrio se nos intenta colar. Aún así la apunté intentando solucionar el mal gesto de antes posiblemente, lo dejé en la reserva. Fin
Hasta que un día la puse y obtuve una grata sorpresa.
El primer incentivo que se nos ofrecía era su reparto, un reparto de verdadero lujo, en el que contaron con las mejores actrices del panorama del cine español actual, por lo menos conocidas: Victoria Abril, Ariadna Gil, Elena Anaya, Pilar López de Ayala; y a esto añadimos la calidad interpretativa de los actores mejicanos, hasta el momento para mí desconocidos, Diego Luna y Jose Maria Yazpik que realmente me sorprendieron.
En otro aliciente se convierte su director Agustín Diaz Yanes que ya había tratado este género en la excelente película -muy reconocida por la crítica española- que le hizo famoso: Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto. El director -quien muestra gran interés por las felaciones – ha conseguido realizar una película que, aunque tenga sus fallos de aspereza en el guión en ocasiones, es como aquel pastel abandonado de la caja que nunca comes y descubres un día su buen sabor, su buen gusto. Díaz Yanes ha logrado elaborar una buena película de acción, violenta y sorprendente, una película rara que a veces se te hace inverosímil por todo lo que pasa, pero quizás por esto o bien porque soy amante de las películas de Tarantino, estilo al que se asemeja este trabajo, no sé, realmente me gustó.
Sólo quiero caminar se vendió como la segunda parte de la galardonada y obra prima de Diaz Yanes “Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto” y esto pudo ser el incipiente para la despectiva crítica que recibió en comparación, en mi opinión no tienen que ver la una con la otra. Solo son pequeñas pinceladas que aluden a la anterior, pero, al fin y al cabo, independientes ambas.
El filme trata sobre la venganza que tres mujeres ladronas en defensa de una de ellas preparan para atracar a unos gángsters. Un impresionante robo en el que se intercalan momentos de lujuria, gran violencia, dinero… todo por el afán de un cambio de vida por parte de las protagonistas.
Sin embargo nos encontramos ante un guión que a veces despista y es difícil observar los espacios temporales que hay durante el transcurso de la obra. Sin embargo hay algo en ella que aún no he logrado descifrar, será el trato en la imagen, la preparación al robo, los momentos de gran violencia psicológica, un no sé qué que consigue evadirte, hipnotizarte, atraerte, querer más, y esa sensación -que hoy en día me resulta difícil- de querer volver a verla.
Sin embargo es un tipo de película que crea controversia en los gustos o expectativas de los espectadores, es difícil quizás encontrar el encanto que yo encontré, si aludimos a las críticas las hay o muy buenas o bastante malas –estas últimas más numerosas- totalmente fundamentadas y lógicas, aunque no esté a favor de esté aluvión de críticas negativas hacia este trabajo que promovieron su fracaso, es una película que hay que tratarla con cariño, no es perfecta, tiene sus fallos como antes nombré y muchos otros que no comentaré ya que se trata de que la disfrutéis y de que la veáis. Pero quizás sea por el inesperado resultado o bien por mi estado de ánimo al verla, podría ser, solo os pido que lo comprobéis por vosotros mismos y quien logre entenderla como yo la entendí, disfrutarla y quizás ver ese no sé qué que tiene: que beba conmigo, que beba.
